Erick Escamilla Loaiza, estudiante del Tec campus Sinaloa e integrante del programa Juventud Sinaloa 2030, coordinó la iniciativa Recicla Sinaloa 2030, un proyecto ambiental que busca fomentar la conciencia ecológica y promover el reciclaje como un hábito cotidiano en la sociedad sinaloense.
La iniciativa surge como una evolución de Recicla Culiacán, realizada por primera vez en 2023. Tras los resultados positivos de ediciones anteriores, en 2025 el proyecto amplió su alcance a nivel estatal, logrando una colecta simultánea en Culiacán, Mazatlán, Ahome, Guasave y Salvador Alvarado.
“Queríamos que el reciclaje dejara de verse como algo complicado o lejano, y demostrar que cualquier persona puede aportar desde su comunidad con acciones sencillas". -Ismael Cruz
Explicó Ismael Cruz López, estudiante que también participó activamente en el evento Recicla Sinaloa 2030 brindando apoyo en la organización y en las actividades de recolección.
Un esfuerzo colectivo con causa social y ambiental
La campaña se enfocó en la recolección de plástico PET y tapas, dos de los materiales más comunes y fáciles de reciclar. Las tapas recolectadas fueron destinadas a Casa Valentina
Por otra parte, el plástico PET fue canalizado a recicladoras locales, asegurando un manejo responsable alineado con los principios de la economía circular.
De acuerdo con Erick Escamilla, el objetivo fue que el impacto del proyecto fuera más allá del reciclaje.
“No se trata solo de juntar material, sino de que ese esfuerzo se transforme en apoyo real para causas sociales y ambientales”, señaló Erick.
Los recursos obtenidos fueron destinados a actividades y apoyos impulsados por Juventud Sinaloa 2030, beneficiando a comunidades vulnerables.
Participación ciudadana y liderazgo juvenil
Escamilla destacó que uno de los pilares del proyecto fue el liderazgo juvenil, ya que jóvenes de distintos municipios coordinaron las sedes de recolección y promovieron la campaña en sus comunidades.
“Encontrar líderes comprometidos fue clave. Ellos lograron transmitir el mensaje de que no reciclamos por un premio, sino por responsabilidad y convicción”, compartió.
La iniciativa logró recolectar aproximadamente 2.5 toneladas de material en todo el estado, reflejando el interés creciente de la ciudadanía por sumarse a acciones ambientales.

Educación ambiental desde lo local
El proyecto también apostó por fortalecer la educación ambiental, especialmente entre niñas, niños y jóvenes, quienes se convierten en agentes de cambio dentro de sus hogares y escuelas.
“Cuando una persona adopta estos hábitos, se genera una reacción en cadena. Empieza en casa y se extiende a la comunidad”, afirmó Erick.
La colaboración con escuelas y organizaciones permitió reforzar prácticas de separación de residuos y fomentar una cultura ambiental más consciente.
“Queríamos que el reciclaje dejara de verse como algo complicado o lejano, y demostrar que cualquier persona puede aportar desde su comunidad con acciones sencillas", complementó Ismael.
De cara al futuro, el coordinador señaló que el objetivo es ampliar la iniciativa a más municipios y escuelas, con la meta de consolidar una red estatal de colaboración.
“No buscamos un cambio inmediato, sino una reducción gradual del impacto ambiental. Si logramos que más personas adopten el reciclaje como parte de su vida diaria, estaremos construyendo un Sinaloa más sostenible”, concluyó.
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