Con más de 24 años como profesor de ingeniería en el Tec campus Ciudad de México, Pedro Ponce Cruz, desarrolla proyectos con enfoque humano que buscan impactar la educación, la sociedad y la vida de las personas a través de la tecnología.
Entre sus proyectos como investigador destaca la colaboración con el MIT, en donde lidera laboratorios virtuales, usando soluciones tecnológicas que priorizan el desarrollo humano y el progreso científico del país.
"El impacto se mide en el efecto que tengas en los beneficios hacia quién lo estás dirigiendo", expresa el académico.
Reconocido como uno de los profesores más queridos de la comunidad, Pedro Ponce comparte con CONECTA los momentos clave de su trayectoria profesional.
Tecnología al servicio de un mejor futuro
Graduado de Ingeniería en Control y Automatización por el Instituto Politécnico Nacional, con una maestría y doctorado en Ingeniería Eléctrica, Pedro Ponce ha desarrollado tecnologías enfocadas en resolver problemas sociales para mejorar la calidad de vida de las personas.
Proyectos que van desde robots para niños con autismo, hasta sistemas que devuelven la autonomía a personas con discapacidades motrices.
Para él, la innovación tecnológica no se mide por la complejidad de sus algoritmos, sino por su capacidad para transformar vidas y construir un mejor planeta.
“La ciencia civil siempre debe de estar diseñada para construir un mejor mundo. Y eso, beneficia a todos”, comparte.
Su filosofía es que la tecnología debe adaptarse al ser humano y no al revés. Esta visión guía su trabajo en el desarrollo de soluciones con enfoque social y humano.
“Dale la habilidad de caminar o moverse a una persona y vas a ver lo que significa ayudar a la gente”.
"Tengo la idea y la convicción de que la máquina se adapte al humano, no al revés. La prioridad la tienen las personas; las máquinas juegan un rol principal, pero a partir de ese hecho", insiste.
El investigador sostiene que el verdadero impacto de la ciencia se encuentra en el beneficio directo hacia las comunidades y las personas más vulnerables, más allá de los logros industriales o gubernamentales.
Innovar para proyectos inclusivos
Uno de los pilares de su labor social es el proyecto Teco, un robot diseñado específicamente para asistir en las terapias de niños con autismo.
Mediante expresiones faciales y actividades multimedia, el robot Teco ayuda a los infantes a identificar emociones y fortalecer sus habilidades de comunicación y socialización durante las terapias.
“Yo no voy a cambiar el mundo, pero desde mi lado puedo generar herramientas que le cambien la vida a un niño, que se pueda usar mejor la energía, que pueda educar a la gente de una mejor forma: ‘interactuar con propósito’”, expresa.
Asimismo el profesor ha desarrollado sillas de ruedas inteligentes equipadas con sensores para evitar obstáculos y facilitar la movilidad de los usuarios.
Los sistemas pueden controlarse mediante movimientos oculares, y están diseñados para personas con distrofias severas que no pueden operar un control manual, devolviéndoles la capacidad de desplazarse de forma independiente.
“A lo mejor tú puedes decir: ‘oye, pero eso no es el mejor descubrimiento”. Yo te diré: ‘dale la habilidad de caminar o moverse a una persona y vas a ver lo que significa ayudar a la gente’”, reflexiona.
Igualmente, ha trabajado estrechamente con investigadores del MIT en el desarrollo y aplicación del FrED (Fiber Extrusion Device), un proyecto enfocado en la enseñanza de manufactura avanzada.
Un legado con sentido humano
Para el investigador, la formación de nuevos científicos debe estar cimentada en la ética y la responsabilidad moral.
Es por esto, que en sus mentorías promueve que los estudiantes salgan del laboratorio y enfrenten los retos de salud, vivienda y educación que demanda la sociedad.
"Un investigador no es para que esté en un laboratorio todo el tiempo. Tenemos la misión de enfrentar los retos o problemas y que la gente entienda que somos importantes para la sociedad", precisa.
Su visión a futuro es seguir desarrollando tecnología amigable con el medio ambiente y accesible para todas las personas, con el objetivo de que el progreso científico no deje a nadie atrás.
"Nadie debe quedarse en su zona de confort. Ni decir: 'yo ya no leo nada, con lo que sé es suficiente'. Porque es eso mismo lo que evita el progreso", advierte.
Al final, menciona que su legado no solo se mide en patentes o libros, sino en su visión de un progreso donde la prioridad absoluta siempre sean las personas.
"Tú diseñas la tecnología para que pueda ser benéfica para ti y para el mundo entero", finaliza.
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