“La arquitectura debe representar al colectivo”, expresó el arquitecto chileno Sebastián Irarrázaval durante su ponencia con motivo de la celebración en el campus Guadalajara del 80 aniversario del programa de Arquitectura en el Tec.
Su charla, “la gravedad de las cosas; construir, sostener y habitar” fue impartida ante la comunidad estudiantil del Tec Guadalajara y público en general en el foro Laboratorio de Arte Variedades (Larva).
Para el académico, “la arquitectura es una construcción que tiene un excedente, algo que excede la mera función. A veces los recursos son muy escasos y la pregunta es: ¿dónde poner ese poco más que hace que algo que podría ser simplemente funcional exceda la función?”
En el arranque de actividades por el aniversario de dicho programa académico, Juan Pablo Murra, rector del Tec de Monterrey, señaló que “toda arquitectura es una decisión sobre cómo vivir juntos”.
“Celebrar 8 décadas implica reconocer a profesoras y profesores que han enseñado a pensar cómo queremos habitar el mundo, formando profesionales capaces de traducir preguntas complejas en soluciones concretas y viables”, añadió.
Disciplina con impacto público
En su visita a campus Guadalajara, Sebastián Irarrázaval compartió 4 aspectos clave que influyen para que la arquitectura sea una disciplina con impacto público.
1. La arquitectura debe ser incluyente
Debido a que su trabajo se caracteriza por una aproximación que integra reflexión conceptual, precisión constructiva y una lectura atenta del contexto, Irarrázaval entiende la arquitectura como una disciplina cultural con impacto público.
Y por ello, busca que sus proyectos reflejen tal postura. “Lo primero que tiene que hacer la arquitectura es llegar a todos y no ser excluyente. Esa es la primera condición”, expresó.
“Una buena arquitectura tiene que ser al mismo tiempo un buen huésped, o sea, que se comporta bien en los lugares que llega, y un buen anfitrión, que recibe de buena manera a los que llegan”, consideró.
2. Ejercitar la cortesía
La segunda condición para impulsar el impacto público, explicó, es que “la arquitectura debe ejercitar la cortesía”.
Se trata, comentó, de “poner al centro del proyecto la idea de cortesía y una calidad humana importante que nos permite reconocer e interpretar las necesidades del otro”.
“Eso significa que tiene hacerse cargo del otro, incorporar a ese otro. Y ese otro es la persona que habita ese edificio y el lugar al que este edificio pertenece”.
“Y el otro no solo entendido como las personas, sino los lugares. Una buena arquitectura, y es algo que intento hacer últimamente, es hacer edificios que sean a la vez muy buenos huéspedes y muy buenos anfitriones con la gente que los usa”, aseguró.
En escencia, refleja una postura en la que todas las personas involucradas en un proyecto son importantes y deben ser tomadas en cuenta, lo que conduce al tercer elemento señalado por el académico: representar al colectivo.
3. Representar al colectivo
La tercera característica es que la arquitectura “de alguna manera tiene que representar al colectivo. Y en ese sentido, su origen tiene que venir de una conversación también con los otros”.
Es decir, debe surgir de la interacción y diálogo que integra a las diversas partes que están involucradas en un lugar determinado o comunidad.
Lo anterior, “sin que el arquitecto pierda esa capacidad de conducir el proceso”, ya que a final de cuentas es quien lidera la dinámica creadora.
Y añadió que dicho proceso conducido por el arquitecto “tiene que involucrar a todos los ciudadanos que estén en ese lugar”.
4. Integración con los lugares
En relación a su identidad más concreta, indicó Irarrázaval, se enfoca en cómo se integra la arquitectura con los lugares.
“Es importante considerar esos criterios, no violentar los terrenos, los suelos, tratar de integrarse, construir una continuidad también con lo que está al lado, no solo con la naturaleza, sino con las construcciones artificiales”, afirmó.
Depende de los contextos donde los proyectos se instalen, precisó, pues “la manera de instalarse en esos lugares debe ser orientado por una actitud”.
Y esa actitud conduce de nuevo a la cortesía, “porque ésta es un aspecto humano fundamental; es la que enseña el trato con los otros”, detalló.
Recomendó entonces preguntarse “¿cómo la arquitectura puede ser cortés con el lugar donde llega y con la gente que va a llegar a habitar esa arquitectura?”.
Generar aprendizajes y contribuciones
El encuentro con el profesional sudamericano fue organizado por la Escuela de Arquitectura, Arte y Diseño (EAAD) y enmarcado en las actividades de la Cátedra Luis Barragán del Tec.
La Cátedra Luis Barragán, creada en el año 2000 como un espacio de reflexión arquitectónica, reune a destacados profesionales, para generar aprendizajes y contribuciones significativas.
Desde 2025, la cátedra posee una visión renovada, enfocada en los retos contemporáneos de la arquitectura y en las prácticas latinoamericanas arraigadas en contextos locales pero con impacto global.
“La arquitectura es una construcción que tiene un excedente, algo que excede la mera función".- Sebastián Irarrázaval.
Durante la ponencia, Emmanuel González, decano Centro – Occidente de la EAAD, resaltó que también celebran 30 años del programa de arquitectura en Guadalajara.
Y dijo que a lo largo de estos 30 años ha destacado “su alineación a la visión de nuestra escuela a nivel nacional, impulsando siempre líneas de trabajo vinculadas a la vivienda, el espacio público y el diseño regenerativo”.
Sebastián Irarrázaval es arquitecto por la Pontificia Universidad Católica de Chile. Realizó estudios de posgrado en Vivienda y Urbanismo en la Architectural Association de Londres, además de tener formación en filosofía y estética.
Ha sido docente en instituciones como el MIT, la IUAV de Venecia y el Politécnico de Milán. Su obra ha sido exhibida en diversas bienales internacionales, entre las que destaca la Bienal de Arquitectura de Venecia. Asimismo, ha sido publicada en medios como ARQ, Architectural Review, A+U y Casabella.
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