Cuando Guillermo Amescua recuerda por qué eligió la oftalmología, habla de pacientes que vuelven a caminar solos. De personas que llevaban años viendo apenas sombras y, después de una cirugía, descubren otra vez el rostro de sus hijos.
“El poderle regresar la visión a alguien es algo que te llena de felicidad”, así lo explica el EXATEC, quien este año fue incluido en la The Ophthalmologist Power List 2026, una selección de 50 líderes de la oftalmología mundial.
Hoy, Guillermo Amescua es profesor asociado de la University of Miami y especialista en córnea y cirugía de segmento anterior en el Bascom Palmer Eye Institute, considerado uno de los institutos oftalmológicos más importantes de Estados Unidos.
Su trabajo se ha enfocado en mejorar el tratamiento de infecciones corneales, fortalecer la educación oftalmológica y construir colaboraciones internacionales para preservar la visión de pacientes en distintas partes del mundo.
“Es un reconocimiento que te inyecta energía”
En febrero de este año recibió una llamada inesperada. Había sido seleccionado para formar parte de The Ophthalmologist Power List 2026.
Este listado reconoce cada año a líderes e innovadores que están transformando la oftalmología a nivel global a través de investigación, cirugía, educación y acceso a la salud visual.
La nominación, explica, pudo haber venido de colegas, estudiantes o especialistas de otros países. Hasta hoy, no sabe quién lo propuso.
“La verdad yo le digo a mis colegas que a lo mejor hubo un error ahí en el Matrix y me escogieron”.
De acuerdo con el Bascom Palmer Eye Institute, Amescua fue incluido por:
- su trabajo en queratitis infecciosa,
- diagnósticos rápidos,
- nuevas terapias,
- educación internacional,
- y entrenamiento médico en Latinoamérica.
Más allá del reconocimiento, lo que más valora es el compromiso que implica seguir formando especialistas y atendiendo pacientes.
“Es un reconocimiento que te emociona y te inyecta energía para seguir trabajando”.
Enseñar a otros a devolver la vista
Actualmente, además de operar casos complejos de córnea y cataratas, su trabajo también se centra en la educación.
Dirige el Curso Interamericano de Oftalmología Clínica, un programa con más de 4 décadas de historia que reúne a especialistas de toda Latinoamérica y el Caribe.
Desde Miami, también ha impulsado programas bilingües de formación para oftalmólogos de América Latina y el Caribe, buscando acercar técnicas y conocimientos especializados a médicos de la región.
Además de formar residentes y fellows, Amescua entrena especialistas en técnicas avanzadas como reconstrucción de superficie ocular, trasplantes de membrana amniótica y cirugías complejas de catarata.
“La parte más gratificante de ser maestro es cuando ves a tus estudiantes teniendo éxito”.
Su trabajo actual incluye colaboraciones internacionales con instituciones como Stanford University y Aravind Eye Hospital para desarrollar tratamientos innovadores contra infecciones corneales severas.
También busca integrar herramientas de diagnóstico apoyadas por inteligencia artificial para mejorar la preservación de la visión a nivel global.
Su formación médica en el Tec de Monterrey
Amescua recuerda que su interés por la medicina comenzó desde niño. Las materias relacionadas con ciencias naturales y anatomía eran las que más llamaban su atención desde su infancia en Ciudad Obregón, Sonora.
Durante un intercambio de PrepaTec en Oklahoma, tomó un curso de biología y anatomía que terminó de convencerlo. “Ahí como que me empezó a gustar más”.
Ingresar a Medicina en el Tec de Monterrey no fue sencillo. En aquel momento, la escuela aceptaba apenas entre 28 y 30 estudiantes por generación.
Y luego, aunque logró entrar, los primeros años fueron difíciles. “La carga de trabajo era increíble comparado con la prepa”, incluso llegó a pensar en cambiarse de carrera.
“El poderle regresar la visión a alguien es algo que te llena de felicidad”.
Pero algo cambió cuando comenzaron las materias clínicas. “Como que empezó a hacer clic todo. Si tuviera que volverlo a hacer, lo volvía a hacer”.
"Gracias a muchas cosas que el Tec hace, pude lograr mi sueño de venirme a Estados Unidos”.
Aunque hoy desarrolla su carrera en ese país, mantiene una relación cercana con el Tec de Monterrey.
“Sigo muy conectado con el Tec. Me siguen invitando a dar clases, pláticas y actividades, y eso siempre me da muchísimo gusto”.
Por ejemplo, en 2019 lo invitaron a dar la charla de clausura de los estudiantes de todas las carreras de la Escuela de Medicina y Ciencias de la Salud.
“Veía en los oftalmólogos una vida feliz”
La decisión de convertirse en oftalmólogo llegó hasta los últimos años de carrera. Había algo que le llamaba la atención cada vez que convivía con especialistas del área.
“Los oftalmólogos eran los que estaban más contentos con la vida”.
También le atraía la precisión de la especialidad: la posibilidad de diagnosticar viendo directamente el ojo y observar resultados inmediatos en los pacientes.
“Es la única especialidad donde ves exactamente lo que está pasando y también el paciente ve los resultados más rápido”.
Con el tiempo, encontró en la córnea y las enfermedades infecciosas oculares un área donde podía combinar cirugía, consulta e investigación.
Hoy dirige el laboratorio de microbiología ocular en Bascom Palmer y trabaja en tratamientos innovadores para combatir infecciones resistentes a antibióticos.
Uno de sus proyectos más importantes ha sido el desarrollo de terapias fotodinámicas antimicrobianas, una alternativa para tratar infecciones corneales severas utilizando luz y compuestos químicos especializados.
“Todo esto toma tiempo, pero hemos ayudado a muchos pacientes con esta tecnología”.
Lo más significativo: regresar la vista
Aunque ha realizado miles de procedimientos, siempre se maravilla del momento en que la gente vuelve a ver.
Al pedirle que recuerde esos instantes, comparte uno que ocurrió en Ciudad Juárez, en el proyecto que creó: Clínica Convisión.
En ese proyecto él y otros especialistas realizaron más de 6 mil cirugías gratuitas o de bajo costo a pacientes con problemas severos de visión.
Ahí conoció a una mujer que llevaba años prácticamente ciega por cataratas avanzadas.
“El esposo la venía agarrando porque tenía unas cataratas tan densas que solo podía ver luz o movimiento”.
Después de la cirugía, la paciente salió caminando sola.
“Nunca se me va a olvidar. No solo le regresas la luz al paciente, ayudas a toda la familia”.
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